19. El cerebro del niño



La canguro que lleva en coche a tu hijo de 2 años sufre un ataque epiléptico y se estrellan. Él está bien pero ella acaba en el hospital:
A) Le animas a hablar del suceso
B) Evitas hablar del accidente para no traumatizarle

 

Solución

Marianna recibió una llamada en la que se le informaba de que su hijo Marco de 2 años y su canguro habían sufrido un accidente de tráfico. A la canguro le había dado un ataque epiléptico mientras conducía y se estrellaron. La canguro había sido trasladada en ambulancia al hospital pero Marco estaba bien. Cuando Marianna llegó al lugar cogió a su hijo de los brazos de un bombero y Marco se calmó. El pequeño contó con su lenguaje lo ocurrido a su madre, diciendo ‘Ia’ cuando se refería a su canguro (Sophia) y ‘Uuuh uhhh’ para referirse a la ambulancia.

Este es un ejemplo real que cuentan Daniel J. Siegel y Tina Payne en su libro ‘El cerebro del niño: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo’. Los autores indican que lo habitual es que los padres eviten el tema y traten de distraer al niño si lo comenta con cosas como comprarle un helado. Marianna no cometió ese error: “Cada vez que los pensamientos de Marco lo llevaban a recordar el accidente de tráfico, Marianna lo ayudaba a contar la historia una y otra vez. Le decía: ‘Sophia y tú tuvisteis un accidente, ¿eh que sí?’. Entonces Marco abría los brazos y los sacudía, imitando el ataque de Sophia. Marianna seguía: ‘Sí, Sophia tuvo un ataque y empezó a temblar, y el coche chocó, ¿no es así?’. La siguiente intervención de Marco era, claro está, el familiar ‘Ia uuuh uuuh’, a lo que Marianna contestaba: ‘Exacto. Llegó la uuuh uuuh y se llevó a Sophia al médico. Y ahora ella está mejor. ¿Te acuerdas de que fuimos a verla ayer? Está bien, ¿verdad?’”.

Así animó a su hijo a comprender lo sucedido para procesar la aterradora experiencia, que con los días fue sacando el tema cada vez menos hasta convertirlo en una más de sus experiencias vitales, aunque fuese importante: “Si su madre no le hubiese ayudado a contar y entender la historia, los temores de Marco no se habrían resuelto y habrían asomado de otra forma. Quizá habría desarrollado una fobia a ir en coche o a separarse de sus padres”, cuentan los autores.

 

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Publicado por Jesús Marrone

Doctor en Periodismo y Licenciado en Publicidad. redactorcreativo@jesusmarrone.com

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